El dilema cotidiano de las familias: ¿Acompañar o sustituir? Preparar las mochilas a última hora, buscar las zapatillas desparejadas, recordar iterativamente los deberes escolares o supervisar hasta el último detalle de la higiene personal son escenas cotidianas en millones de hogares. En la dinámica diaria, muchos padres y madres terminan asumiendo el rol de memoria auxiliar, agenda y sistema operativo de sus hijos. Durante la emisión del programa Educar en sintonía en Radio Sintonía (107.8 FM), la conductora del espacio, Sandra, y la psicóloga y orientadora educativa Concha Martínez Miralles abordaron la inquietud que genera esta inercia: ¿dónde termina el cuidado legítimo y dónde comienza la sobreprotección? La sobreprotección suele nacer del afecto, de la prisa o del deseo de evitar el sufrimiento y el esfuerzo a los hijos. Sin embargo, adelantarse sistemáticamente a las necesidades de los niños les impide descubrir sus propias capacidades. Como se enfatizó en el programa, la autonomía no surge de forma espontánea al alcanzar una edad determinada, sino que se edifica día a día desde la primera infancia mediante cimientos educativos y relacionales sólidos.

El principio Montessori: Guiar sin obstaculizar

El desarrollo de la autonomía no implica abandonar al niño a su suerte ni exigirle responsabilidades impropias de su etapa evolutiva. Por el contrario, requiere situarse como una figura de guía y acompañamiento constante.En este marco, Concha Martínez Miralles recordó una de las máximas más representativas de la pedagoga María Montessori:

«No hagas por un niño lo que pueda hacer él solo. Ayúdame a hacerlo por mí mismo.»

Ahorrarle los obstáculos al niño no le beneficia a largo plazo, ya que la vida adulta está repleta de retos para los cuales necesitará recursos propios. Cuando los adultos asumen las tareas que el menor ya está capacitado para realizar, le transmiten de forma inintencionada un mensaje de incapacidad.

Como subrayaron los expertos en el programa, el apego seguro es el único patrón que constituye una verdadera plataforma para la autonomía genuina, ofreciendo el equilibrio exacto entre afecto y libertad para explorar. La psicología experimental ha demostrado en repetidas ocasiones cómo las intervenciones adultas moldean la autonomía infantil.

El programa concluyó con una reflexión sobre la necesidad de encarar la crianza desde la confianza y la valentía de ceder espacio a los hijos. Como broche poético a la emisión, se dio lectura a los célebres versos de Kahlil Gibran sobre la paternidad en su obra El Profeta:

«Tus hijos no son tus hijos, son los hijos y las hijas del anhelo de la vida por sí misma. Vienen a través de ti, pero no de ti, y aunque están contigo, no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, porque ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes albergar sus cuerpos, pero no sus almas, porque sus almas habitan en la casa del mañana, a la que no puedes visitar ni siquiera en tus sueños. Puedes esforzarte por ser como ellos, pero no intentes hacerlos como tú, porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer. Eres el arco desde el cual tus hijos, como flechas vivas, son lanzados.»

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