En la más reciente edición del programa «Mi libro preferido» de Radio Sintonía, conducido por María José Gómez Guillén, se rindió un emotivo tributo a una de las obras más emblemáticas de la literatura española contemporánea: La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro. Acompañada por la psicóloga y escritora Concha Martínez Miralle, la charla desgranó por qué esta novela, publicada en 1985, sigue dejando una huella imborrable en los lectores décadas después.
Salvatore Roncone: La transformación a través del amor
La novela narra la historia de Salvatore Roncone, un viejo campesino y ex-partisano calabrés, rudo y machista, que se ve obligado a trasladarse a Milán para tratar una enfermedad incurable a la que él apoda «la rusca». El choque cultural entre su mundo rural y la gran ciudad es evidente, pero el verdadero motor del cambio es el encuentro con su nieto de trece meses, Brunetino.
Según explicaron en la entrevista, el nombre del niño tiene una carga simbólica profunda: Bruno era el nombre de guerra de Salvatore. A través de este pequeño, el protagonista experimenta una «apertura a la ternura» que parecía dormida bajo su armadura de hombre duro. La obra no solo es un relato sobre la enfermedad, sino un «canto a la vida» y a la capacidad humana de transformarse hasta el último aliento.
El misterio del título y la belleza de lo simple
El título de la obra hace referencia a un sarcófago etrusco (el de los esposos) que Salvatore descubre en un museo. Esa sonrisa hierática, que celebra la vida incluso en un monumento funerario, resuena con la propia situación vital del protagonista, quien integra su final cercano sin derrota, disfrutando de cada momento con su nieto y encontrando el amor de nuevo en personajes como Hortensia.
José Luis Sampedro: Escribir es vivir
El programa también destacó la figura humana de José Luis Sampedro, quien falleció a los 96 años manteniendo su lucidez y compromiso social hasta el final. Reconocido economista y académico, Sampedro era un hombre de una humildad ejemplar, conocido por su frase: «Hay dos tipos de economistas: los que trabajan para hacer más ricos a los ricos y los que trabajamos para hacer menos pobres a los pobres».
Su propia muerte fue un reflejo de su filosofía: falleció en su casa, rodeado de sus seres queridos, tras pedir un Campari granizado y agradecer a todos, pidiendo que la noticia se hiciera pública solo después de haber sido enterrado para evitar el ruido mediático.
Un legado de amor y poesía
Un aspecto revelador de la entrevista fue la mención a su relación con Olga Lucas, su segunda compañera, con quien vivió una historia de amor plena a pesar de la diferencia de edad. Además, se recordó el descubrimiento póstumo de sus poemas en una caja titulada «Días en blanco», donde Sampedro mostraba su faceta más sensual, humorística y erótica, demostrando que su sensibilidad no conocía límites.
El eco de los lectores
El impacto de la novela se confirmó con testimonios de oyentes que recordaban haber leído el libro hace más de 30 años, destacando cómo la historia les ayudó a mejorar la relación con sus propios padres o a afrontar momentos difíciles con una nueva perspectiva de gratitud y recogimiento.
Como conclusión, las colaboradoras invitaron a descubrir o releer esta obra, asegurando que es uno de esos libros que, aunque se conozca el final, «consigue sorprender y emocionar» por la sencillez y profundidad de sus sentimientos
