Con la llegada del Viernes de Dolores, Alcantarilla se sumerge de lleno en su semana más esperada. Antonio José Funes, presidente de la hermandad, y Ginés Alberto Sáez, vicepresidente y cabo de andas, compartieron en una reciente entrevista los detalles, las emociones y el intenso trabajo que rodea a una de las instituciones más emblemáticas de la localidad.

Una cita con la fe y el recogimiento

La procesión que tiene lugar esta noche se distingue por su carácter penitencial. A diferencia de los desfiles de Jueves y Viernes Santo, hoy no participan nazarenos con túnica, sino devotos y fieles que acompañan a la Virgen portando velas que la propia hermandad reparte a las puertas de la iglesia.

Como principal novedad este año, la salida se ha adelantado a las 20:00 horas con el objetivo de fomentar una mayor asistencia de público y facilitar la participación de los más pequeños antes de que caiga el frío nocturno. Además, el acompañamiento musical cuenta con la prestigiosa banda de la Cruz Roja de Tobarra, que celebra casi medio siglo de trayectoria.

Patrimonio de valor incalculable

La hermandad custodia auténticas joyas del arte imaginero. Su imagen titular, la Virgen de los Dolores, es una «soledad» de la escuela de Sánchez Lozano, recientemente restaurada para conservar todo su esplendor. Funes destaca que contar con una obra de este maestro es un «patrimonio incalculable» no solo para la hermandad, sino para toda Alcantarilla.

Junto a ella, procesionan obras contemporáneas de gran valor como el Cristo de la Huerta, el de la Humillación y el de la Piedad, creados por Vázquez Juncal con policromía de Miguel de la Colina. Estas imágenes son portadas en tronos imponentes, destacando especialmente el de esta noche: un trono de plata de cinco varas que requiere el esfuerzo de 82 portapasos.

El sello de la hermandad: Solemnidad y paso lento

Si algo define a esta hermandad es su seriedad establecida. Según explican sus directivos, se caracterizan por una marcha de cadencia muy lenta y solemne, avanzando siempre al son de la música, una tradición heredada de sus antepasados que se niegan a perder.

Momentos como la entrada y salida del Cristo de la Huerta portado por miembros del Ejército del Aire, o el canto de la Salve a la Virgen durante la recogida, son instantes de «vello de punta» que marcan la identidad de esta cofradía.

Una hermandad viva todo el año

Aunque la Semana Santa es el punto álgido, la actividad no cesa. Con cerca de 350 hermanos, la directiva se reúne mensualmente para gestionar el mantenimiento del patrimonio, organizar el Belén navideño en su sede capitular o planificar proyectos futuros.

El objetivo final es común a todo el municipio: trabajar unidos para que la Semana Santa de Alcantarilla logre la declaración de Interés Turístico Nacional. «Tenemos que trabajar día a día para que las hermandades se vean numerosas y las procesiones sean grandes», afirmó el presidente.

Invitación a la pasión

Desde la hermandad invitan a todos los vecinos y visitantes a acercarse y dejarse enamorar por una celebración única. «La Semana Santa de Alcantarilla es muy distinta a la de Murcia y tiene una particularidad que no tienen otras», concluyó Ginés Alberto Sáez, animando a todos a participar de la fe y el recogimiento que desprenden sus imágenes en la calle.

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