En la emisión del programa ‘Espacio 25’ de Radio Sintonía, dedicada a la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre), se abordó la salud mental como un derecho humano fundamental y se remarcó la urgencia de eliminar el estigma social como principal barrera para solicitar ayuda. El encuentro contó con la participación de Noelia Argilés (trabajadora social) y Laura Riquelme (psicóloga), en representación de la Federación Salud Mental Región de Murcia; Alba Tovar (trabajadora social del CAVI); y Tatiana Ortín (coordinadora del Área de Mujer de la Concejalía de Bienestar Social, Familia y Mujer del Ayuntamiento de Alcantarilla).
La labor de la Federación Salud Mental Región de Murcia
Fundada en octubre de 1998, la Federación agrupa a 17 entidades socias numerarias y representa a unas 2.600 familias. Su cometido principal se centra en la defensa de los derechos de las personas con problemas de salud mental, la mejora de su calidad de vida y su plena inclusión social. En la esfera del empleo, la entidad acumula 22 años de trayectoria pionera en la inserción laboral dentro de la empresa ordinaria para personas con trastorno mental grave, defendiendo que un diagnóstico no debe impedir el desarrollo de un proyecto de vida laboral y personal.
Comprensión integral de la salud mental y necesidades prioritarias
Durante el programa se definió la salud mental como el modo en que las personas se sienten, afrontan las dificultades diarias y se relacionan con su entorno. Más allá de la atención clínica o farmacológica, las personas afectadas requieren:
- Escucha activa y comprensión libre de juicios.
- Acompañamiento profesional para recuperar la autonomía personal y social.
- Apoyo para superar el aislamiento y retomar los estudios o la actividad laboral tras periodos de inestabilidad.
Ámbitos de actuación y prevención en la juventud
La Federación despliega una amplia red de servicios que abarca la orientación familiar, actividades de ocio y el empoderamiento a través de iniciativas como el Comité Pro Salud Mental en primera persona. Asimismo, cuenta con un Servicio de Inserción Socio-Laboral con bolsa de trabajo y asesoramiento a empresas, asesoramiento jurídico especializado y un programa de atención para personas judicializadas o en centros penitenciarios.
Para incorporarse a estos programas se requiere un diagnóstico de trastorno mental grave (como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresiones graves o recurrentes), pudiendo accederse por derivación sanitaria o por contacto directo. En el ámbito juvenil, recordando que 1 de cada 7 jóvenes padece un trastorno de salud mental, se imparten charlas de psicoeducación en institutos para facilitar la identificación temprana de necesidades y erradicar los prejuicios desde edades tempranas.
El acompañamiento a las familias
El entorno familiar juega un rol esencial y requiere información y apoyo emocional para evitar el aislamiento y la culpa. A través de las escuelas de familia y los grupos de apoyo mutuo, se brinda un espacio de intercambio de experiencias bajo la premisa de que, para cuidar a otra persona, es imprescindible cuidarse a uno mismo.
Perspectiva de género: la Red Estatal de Mujeres
Las mujeres con diagnóstico de salud mental enfrentan una doble discriminación: por su condición de mujeres y por el estigma asociado a su salud mental. Desde la Red Estatal de Mujeres de Salud Mental España se trabaja para promover su autogestión, garantizar su participación activa y proteger sus derechos. Durante la entrevista se advirtió sobre la frecuente e injusta cuestionación de la autonomía de estas mujeres en la toma de decisiones o en el ejercicio de la maternidad.
Violencia de género y recursos especializados
La relación entre salud mental y violencia machista plantea desafíos específicos, como el cuestionamiento del testimonio de las víctimas cuando denuncian malos tratos. Para dar respuesta a esta problemática, existe un recurso residencial especializado (piso tutelado) para mujeres con trastorno mental grave que sufren violencia de género, el cual ofrece protección adaptada cuando los recursos de acogida convencionales no disponen de los medios necesarios.
El acceso a este servicio especializado se canaliza a través del CAVI (Centro de Atención Especializada a Mujeres Víctimas de Violencia de Género) de cada localidad, reafirmando el principio de que ninguna mujer debe tener menos posibilidades de salir de una situación de violencia por el hecho de tener un problema de salud mental.
